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Cuidados especiales para su perro anciano

La mayoría de nosotros consideramos nuestro perro como un miembro de la familia y uno de nuestros mejores amigos. Después de habernos entregado toda una vida de amor y compañía, los perros nos aceptan como somos y nos ofrecen mucho sin pedir nada a cambio. Por todo esto les debemos nada menos que lo mejor para su salud en la vejez: ayuda para aliviar esas dolencias que vienen con los años, y mucha paciencia y comprensión.

Con el paso de los años, al igual que sus amigos humanos, los perros (y los gatos) comienzan a perder lenta y continuamente la abilidad de funcionamiento de sus órganos. Cuando ésta ya sobrepasa un punto crítico, comenzamos a ver un proceso degenerativo. Esto puede reflejarse en los riñones, el corazón, las articulaciones o cualquier otro órgano.
Y tal y como sucede con las personas mayores y los ancianos, los perros seniors experimentan los mismos problemas de salud: cataratas y pérdida de visión; sordera en distintas etapas; artritis, obesidad, enfermedades de los riñones, el hígado y el corazón; desbalances hormonales, tumores benignos o malignos; incontinencia y pérdida lenta de sus funciones cognitivas (por ejemplo, menos interés en lo que la familia está haciendo; no los saluda cuando regresan del trabajo, como era costumbre; duerme más de lo usual y puede volver a los malos hábitos de la etapa inicial de la niñez, como orinarse en la casa.
Algunas enfermedades geriátricas pueden pasar inadvertidas en sus primeras etapas, pero cuando el perro ya llega a la vejez se recomiendan visitas regulares al veterinario, que puede detectar cualquier desarreglo y tratarlo a tiempo para aliviar a su mascota y sin duda, para su propia tranquilidad. Como los perros envejecen más rápidamente que los humanos (cada año del hombre, equivale a siete en un perro y 14 en un gato, aunque luego ese aumento es menos progresivo que en el perro), es recomendable un chequeo bianual para los perros viejos. La edad promedio de vida en ambos animales es de 13 a 14 años, pero eso varía de acuerdo con la raza y el tamaño de la mascota. Los perros grandes ya se consideran seniors cuando tienen unos ocho años (56 en los humanos); en cambio, un gato de esa edad aún no ha llegado a los 50.
Con un poquito de atención extra, nuestros compañeros viejos pueden vivir con nosotros por un largo tiempo. Usted, más que ninguna otra persona, conoce mejor a su perro y no le será difícil notar cualquier aumento o pérdida de peso, alguna masa o bultito en la piel, cambios en la pelambre, mal aliento (encías inflamadas, o sangrantes), vómitos frecuentes, diarrea, dificultad para subir peldaños, o a una silla, confusión o desorientación, cambios en los hábitos fisiológicos o de comer, o cualquier comportamiento inusual que debe ser reportado al veterinario tan pronto sea posible.
Los perros viejos no manejan el estrés bien y necesitan un espacio tranquilo, fuera de la algarabía, el ruido y la actividad; no toleran bien el clima muy frío o el calor, necesitan oportunidades más frecuentes para orinar y dependen de usted para compensar la pérdida parcial de los sentidos de la vista y el oído.
La vejez puede ser un reto para todos, pero hay algunas cosas que usted puede proveer a su perro para hacer su últimos años más confortables y felices: • Más amor, consideración y paciencia. • Una cama suave para sus dolorosas coyunturas.
• Alguna forma segura para poder subir y bajar de la silla o butaca favorita (o la cama, si duerme con usted).
• Ejercicio apropiado (pregunte al veterinario). Tenga en cuenta que si tiene artritis será más lento caminando. Y a veces querrá pararse.