• Novedad de la Veterinaria
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Actuar rápido en caso de envenenamiento

Mantenerlos alimentados y enseñarles a no comer del suelo ayudan a prevenir que ladrones o vecinos den comida con veneno a un perro.

Hace unos días, “Ema”, la perrita del actor Pablo Díaz, fue envenenada en el antejardín de su casa. La indefensión lo motivó a escribir una carta a este diario, alertando del peligro.
Una situación que, según Carabineros, no es rara y cuyos principales sospechosos son vecinos o ladrones que, antes de robar una casa, aniquilan al perro que la cuida.
La estricnina, explica el veterinario Eduardo Vernal, es uno de los productos que más se usan para envenenar perros, porque es fácil de conseguir. “Provoca una parálisis mortal. Convulsiones, dificultad para respirar y moverse, inestabilidad y un constante salivar son algunos de los síntomas”.
Otro compuesto utilizado por delincuentes son los tranquilizantes, como la benzodiazepina. “Generalmente, los introducen en pedazos de carne o pan; incluso le agregan vidrio molido, tal como se hacía antiguamente en el campo”.
Síntomas de esa última estrategia son vómitos y fecas con sangre. “En algunos casos, si se lleva al perro al veterinario a tiempo, es posible realizar un lavado gástrico, pero en el caso de la estricnina es muy difícil que el
paciente sobreviva”, explica Vernal.
Darle al animal dos cucharadas de agua oxigenada de 10 volúmenes ayuda a que expulse el veneno que ingirió en un lapso relativamente corto, que no va más allá de los 5 a 10 minutos.
Lo ideal, dice Vernal, es conservar los restos del veneno para que el veterinario pueda identificar el posible
antídoto. Aunque no se puede evitar completamente, existen algunas medidas que ayudarían a prevenir el envenenamiento de un perro.
Lo primero, dice el adiestrador José Manuel Leal, es evitar que el perro esté con hambre durante un tiempomuy largo. “Si le tiran comida y está hambriento se la comerá, por eso es bueno parcelar las porciones en vez de darle dos veces al día una cantidad mayor”.
Ciertas razas, como los labradores, son especialmente glotonas y, por lo mismo, más susceptibles de comer algún manjar, aunque sin hambre.
Es posible enseñarles, según el adiestrador, a no comer cosas del suelo: “Aprenden a no sacar comida de la basura o a no comer de la mesa, pero para eso hay que darse la molestia de estar presente y darle la orden de “no” cada vez que coma o lama algún alimento del suelo”.